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Tumores de la Columna Vertebral
Los tumores o neoplasias de la columna vertebral son procesos tanto primarios de columna como secundarios (metástasis o extensiones) de enfermedades de órganos distantes o contiguos a ella.
La mayoría de los tumores que se encuentran en las estructuras óseas de la columna corresponden a metástasis, osea, a tumores que han viajado desde otras localizaciones para implantarse y crecer en las vértebras.
¿Cómo se clasifican los tumores vertebrales?
Los tumores vertebrales son crecimientos anormales de tejido nuevo llamados neoplasias. Son relativamente raros en la columna. En general, las neoplasias se clasifican como benignas (no cancerosas) o malignas (cáncer). Aunque los tumores benignos pueden ser destructivos para el tejido óseo normal, no invaden otros tejidos. Sin embargo, los tumores malignos tienen el potencial tanto de invadir la estructura de las vértebras de la columna como de diseminarse a otros órganos. Los siguientes son otros términos básicos que ayudan a clasificar los tumores: · Primario: Un tumor vertebral primario se origina desde las estructuras óseas de la columna. · Secundario: Los tumores vertebrales secundarios se originan en una parte del cuerpo distinta a la columna, pero después se diseminan hacia ella. Este proceso de diseminación desde un órgano hasta la columna se conoce como metástasis. Como todos los tumores vertebrales secundarios se originan en una parte del cuerpo distinta a la columna, todos ellos son malignos por definición dado que tienen la capacidad de diseminarse a diferentes partes del cuerpo.
¿Cuáles son los síntomas?
El dolor de espalda y de piernas puede ser el síntoma inicial de los tumores vertebrales. Algunos pueden ocasionar debilidad de las piernas o brazos, ciática, torpeza, espasticidad, problemas intestinales o vesicales, o deformidad de la columna vertebral. Los síntomas pueden desarrollarse de manera gradual o aparecer repentinamente, y los síntomas por lo regular se agravan a menos que se les trate.
¿Cómo se realiza el diagnóstico?
1. Radiografías simples: Proporciona imágenes de la arquitectura de la columna usando diferentes proyecciones, como la anteroposterior (AP), lateral y oblicua. Una radiografía revela muchas patologías, como una fractura, y la manera en que un tumor afecta los huesos. 2. Gamagrama Óseo con Tecnecio: El tecnecio es una fuente de radiación usada en los gamagramas óseos para detectar fracturas, infecciones óseas o cáncer. 3. Resonancia Magnética (MRI, por sus siglas en inglés): La resonancia magnética es un estudio de imagen altamente sensible que produce imágenes tridimensionales detalladas de los huesos y los tejidos blandos. 4. Tomografía computada con Mielografía: La mielografía usa medios de contraste radiográficos inyectados dentro del líquido del canal medular para iluminar este último, la médula espinal y las raíces nerviosas. En combinación con la tomografía computada, sus imágenes pueden demostrar la manera en que las estructuras óseas de la columna pellizcan sus estructuras nerviosas.
El procedimiento que se usa para obtener la muestra de tumor depende de muchos factores, que incluyen la localización del tumor y la salud del paciente. Las biopsias pueden tomarse de dos maneras. La biopsia con aguja se toma a través de la piel (percutáneamente) usando la guía de un método de imagen, como la fluoroscopía. También pueden obtenerse muestras de tumor con un procedimiento de cirugía convencional
¿Cómo es el tratamiento?
El tipo de tratamiento usualmente depende de los síntomas y la salud del paciente, los estudios de imagen y los resultados de la biopsia. Muchos pacientes requieren una combinación de tratamientos no-quirúrgicos y quirúrgicos. Cada caso se evalúa de manera individual y después se diseña el tratamiento para satisfacer las necesidades del paciente.
Tratamiento no-quirúrgico
1. Órtesis (Corset): Una órtesis o corset ayuda a estabilizar la columna vertebral y puede reducir el dolor. Es posible que un ortesista participe en la fabricación de una órtesis hecha a la medida para satisfacer las necesidades específicas del paciente. 2. Quimioterapia: La quimioterapia trata y controla el cáncer usando fármacos que destruyen las células cancerosas interfiriendo con el crecimiento celular y su capacidad reproductiva (ciclo celular). Hay muchos tipos de agentes de quimioterapia que pueden combinarse con otros tratamientos. 3. Tratamiento del dolor: La terapia para el dolor también se conoce como tratamiento paliativo – el objetivo es aliviar el dolor, reducir los síntomas, y prevenir las complicaciones. Estos tratamientos no curan la enfermedad, sino que mejoran la calidad de vida del paciente. El tratamiento puede incluir antiinflamatorios, narcóticos por vía oral o intravenosa, y bombas de morfina para el dolor. 4. Radioterapia: La radioterapia puede ayudar a controlar la enfermedad matando y eliminando las células cancerosas, encogiendo el tumor, o evitando su crecimiento. La radiación se dirige al ADN (ácido desoxirribonucléico) de las células malignas porque es más sensible a la radiación que el de una célula normal. La alteración del ADN de una célula interfiere con su capacidad para dividirse y crecer. La radioterapia puede proporcionarse como tratamiento externo o interno, o ambos. La radioterapia interna también se conoce como radiación intersticial e implica la colocación de una sustancia radiactiva en el cuerpo. La sustancia radiactiva se coloca dentro de un pequeño recipiente, como una cápsula o tubo, que se sella.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía para el tratamiento de un tumor vertebral puede justificarse en caso de necesitarse una muestra (biopsia a cielo abierto), si el tumor ocasiona compresión de la médula espinal o de algún nervio, si hay progresión del déficit neurológico, si el dolor no responde al tratamiento no-quirúrgico, si hay destrucción vertebral, y si se presenta inestabilidad de la columna.
Consideraciones Quirúrgicas 1. Localización del tumor: No todos los tumores vertebrales son operables; algunos tumores pueden estar localizados en un área de la columna de difícil acceso. 2. Quimioterapia o radiación: Estos tratamientos pueden afectar la cuenta de glóbulos blancos del paciente. Una cuenta baja de glóbulos blancos puede comprometer la capacidad del cuerpo para combatir las infecciones y cicatrizar una herida quirúrgica. 3. Salud general: Ciertos tratamientos afectan el apetito y conducen a la pérdida de peso y deterioro del estado general de salud. Asimismo, una buena nutrición es esencial para la cicatrización de las heridas.
Instrumentación Vertebral y Fusión
Recuperación
Después de la cirugía el médico tratante monitorea cuidadosamente el estado del paciente y su recuperación. La reevaluación periódica puede requerir otras pruebas de laboratorio y estudios de imagen. El manejo del dolor puede ser un componente del tratamiento a largo plazo. Es posible que se prescriba terapia física para ayudar al paciente a recuperar la flexibilidad y la fuerza. Además, el médico tratante puede agregar soporte nutricional al programa de recuperación del paciente.
¿Cuál es el pronóstico de estos tumores?
El pronóstico es muy variable y va desde situaciones favorables y curables en los tumores benignos hasta riesgo vital en lesiones malignas, hechos que dependerán de la naturaleza de la lesión y de los tratamientos que puedan realizarse. Es muy importante es esto el trabajo de un equipo multidisciplinario para optimizar el rendimiento de las terapias.
Contacto: info@neuromed.cl
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